Vivimos para camellar, pero de vez en cuando se vale descansar. En Cundinamarca, esta palabra significa trabajar duro, a menudo más de lo que uno quisiera.
Desde que comencé a camellar en esa empresa, no he vuelto a saber lo que es un puente largo.
En Risaralda, 'camellar' es dedicarse a trabajar con la tenacidad de un camello en el desierto. Algo así como partirse el lomo pero con actitud optimista.
Desde que empezó el semestre, ando camellando duro para pagar los libros y unas polas los fines de semana.