Es cuando alguien se echa para atrás o se pone triste, como si le hubieran bajado el switch de la alegría.
No te achicopales porque el camote no salió bueno, mejor echamos otro a la parrilla y ya.
Sentirse triste o desanimado, especialmente cuando alguien te hace una mala jugada o te llevas una decepción.
No te vayas a achicopalar nomás porque se canceló la pachanga en tu casa.