Forma cariñosa, y un poco zalamera, de referirse a la mamá; se usa cuando te conviene algo de ella.
Mamacha, ¿me haces un lomito saltado como solo tú sabes? Te prometo que lavo los platos después.
Palabra para referirse de forma cariñosa o divertida a una chica, especialmente si es joven y un poco ingenua.
Esa pulpina no entendía nada cuando le explicaron cómo se usa el micro.
Expresión usada para referirse a una persona que siempre tiene buena suerte, como llevar un talismán en el zapato.
Ese Juan sí que es pata de conejo, se sacó la Tinka y encontró pareja en el mismo día.
Una forma chisposa y muy limeña de referirse a la casa o lugar donde uno vive, porque ¿quién quiere decir 'casa' cuando puede sonar más fresco?
Oe, causa, hazla corta y caete a mi jato para ver el partido.
Decir cosas bonitas y dulzonas que suenan a promesas, pero más falsas que billete de siete soles.
No me vengas a florear con eso de que mañana limpiamos juntos, ¡si nunca mueves un dedo!
Forma graciosa y creativa de referirse a una habitación pequeña que parece más un almacén de cosas, como el lugar donde guardas todo lo que no sabes dónde meter.
Oye, ¿viste mi cargador? Fijo está en el cuartito de combos.
Palabra mágica usada por los limeños para referirse a su hogar, donde puedes ser un cochino sin que nadie te juzgue.
Después de tremenda fiesta, me fui a mi jato a dormir como oso perezoso.
Expresión que significa lograr algo de forma sobresaliente o destacarse en una situación; básicamente, ser el rey del mambo.
El Cholo se puso a bailar salsa y la hizo linda en la pista, todos lo miraban con admiración.
Forma desenfadada de decir comer con gusto y sin medida. ¡Imagina a alguien devorando su platillo favorito sin pudor!
Oye, ¿vamos por una salchipapa y nos jamemos todo? ¡Ya me rugen las tripas!