¿Qué significa "Tiricia"?
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Se refiere a la sensación desagradable que sientes cuando escuchas un sonido que te desagrada o tocas algo que te da repelús. Es sinónimo de dentera o grima.
"¡Qué tiricia me da cuando rayan la pizarra con las uñas!"
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Estado de extremo desánimo y apatía al tener que realizar tareas domésticas cuando prefieres Netflix y sofá. Es como una pereza pero más nivel pro.
"Cada vez que veo el cesto de ropa sucia, me entra tal tiricia que abrazo la almohada más fuerte."
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Sensación de letargo extremo que asalta cuando te das cuenta que, pese al aroma a paella en el aire dominguero, aún tienes que soportar cuatro días hasta el finde, mientras aderezas una sonrisa servicial camino a la oficina con deseos intensos de solecito y reposición de fuerzas bajo sombrilla playera.
"Tras conducir rodeado por escaparates cerrados soñando únicas con ocio prometido, ¡sin duda me agrió la tiricia laboral del miércoles pirrano galopante!."
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Estado avanzado de melancolía al recordar las majestuosas chuletillas asadas en un txoko, mientras la realidad gris y lluviosa del clima vasco amenaza con sopa y paraguas. Es un escapismo gastronómico lleno de emoción.
"Mirando la lluvia caer, me golpea una tiricia brutal cuando mi bocata es de jamón soso... ¡la mente vuela ante los chipirones! ¡Benditos sean los dioses culinarios!"
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Un deseo incontrolable de procrastinar cualquier cosa importante siempre y cuando haya posibilidad de una siesta improvisada, invocada al notar el típico cielo nublado gallego.
"Hoy tenía que terminar tres entregas para la uni, pero esa tiricia que me dio con las primeras gotas ya convertía mi cama en un imán irresistible."
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Es el desgano monumental que experimentan los culés cuando sus planes para ver un partido quedan frustrados por tareas inesperadas. Se convierten en maestros en inventar memes de escape balompédico instantáneo mientras sufren un déjà vu entre calcetines sin parangón y camisetas rayadas.
"Con la birra preparada pa' ver a los chavales jugando, ¡y vaya tiricia que me pegó mi madre cuando dijo que antes planchara la montaña infinita de ropa descolocada!"
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Estado de desmayo instantáneo que sienten los malagueños cuando escuchan planes para ir a la playa por la eternidad. Típicamente causado por escuchar una sentencia tan condenatoria que ni en chanclas encuentran humor: mezcla el infinito andar por arena ardiente con reprimendas familiares recreativas que invocan una aventura acuática inexistente.
"Estaba a punto Roger de aceptar un paseo cuando le susurraron 'playa familiar dos semanas sin descanso', y no sé cómo dejó tanto chatón botado aquel pigüillo, ¿tiricia playera se dice?"
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Ese sentimiento abrumador de nostalgia veraniega que ataca en pleno enero, haciéndote añorar el sol, la playa y olvidarte por completo del ordenador lleno de pendientes. Incita a planear un 'verano mental' con bronceador imaginario incluido.
"¡Me entró tal tiricia leyendo esos correos con abrigo puesto, que ahora ando buscando vuelos imaginarios al Caribe mientras hago zapping en chanclas!"
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Es el fenómeno sobrenatural conocido por transformar un plan de salir en una pijamada de Netflix con la excusa de que llueva, aunque esté pleno sol. Transmite esa habilidad mágica de crear pronósticos imaginarios para cancelar citas.
"Estábamos listos para salir y de repente le entró la tiricia: "Ey, dice el clima que graniza esta noche... ¡pantalones de pijama y helado en casa mejor!""
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Es el estado del alma sevillana al percibir que queda una eternidad para la siguiente feria y solo pueden escapar a través de rebujito mental. Se manifiesta en incontrolables ganas de inventar retahíla de '¡olés!' donde no se debe.
"A mitad de enero, cuando veo el calendario y aún faltan tres meses para el albero, siento tal tiricia que termino diciendo ¡olé! hasta recogiendo los calcetines del suelo."