Expresión que se usa para describir cuando alguien hace mucho ruido (literal o figurado) por algo trivial, como si estuviera alborotando un montón de tortillas en el comal.
Ya cállate Juanito, estás elevando la comaliza solo porque no encuentras tus calcetines.
Una forma peculiar y cómica en Tlaxcala para referirse al misterio o algo dudoso, como un guiño a lo desconocido. Se dice 'negro' porque no se ve claro qué hay detrás.
Estás más perdido que el Negro de Totolac con tantas historias raras que cuentas.
Frase que significa comer como si no hubieras visto comida en días; te llenas el plato sin vergüenza.
En la fiesta de don Pancho, todos echaron tanta leña al taco que se acabaron las barbacoa antes de la medianoche.
Es una expresión utilizada para referirse a alguien que se mueve con desesperante lentitud o perezosamente, haciendo alusión al mito local de que las vacas en Tlaxcala pueden inquietar a las personas.
¡Apúrate! No te quedes ahí como si te culeara la vaca, que ya vamos tarde.
Se usa para describir a alguien que se da los aires de ser lo mejor de lo mejor, tan premium que creen que hasta el pan sigue caliente solo porque quieren.
Mira a Lupita, anda por Tlaxcala creyéndose la crema y nata después de comprarse esos zapatitos nuevos.
Expresión tlaxcalteca que significa burlarse de alguien o hacerle muecas en un tono juguetón o algo pícaro.
Juan siempre me saca la lengua cuando le digo que Tlaxcala no tiene playa, pero yo sé que lo hace de pura broma.
Expresión que se usa para indicar que uno se va a echar una siesta o dormir un ratito, como esos ancianitos en las bancas del parque.
Después de comer unos tacos, me voy al cuarto a echar polilla un rato y luego sigo con la tarea.
Forma picarona de decir que vas a buscar algo más que amistad con alguien. Una aventurilla que empieza con risas y termina... bueno, quién sabe.
Mira nomás al Juanito, seguro vino a la fiesta para echarse un encargo con la prima Rosalía.
Expresión usada para referirse a alguien que se excede en las copas y termina muy borracho, tanto que el lancho parece un estado mental alcanzable solo en Tlaxcala.
Ayer fue la boda de mi primo y me puse hasta el lancho; todavía no sé cómo llegué a casa con una maceta en la mano.