Frase usada cuando decides acompañar a un amigo en sus travesuras o aventuras, sea una cita misteriosa o algo más arriesgado. Básicamente, ser el compañero fiel al estilo Bonnie y Clyde argento.
Ese día Juan tenía altísimas chances con Lucía y me pidió que le hiciera la segunda. Terminé viendo una peli con su hermana.