Expresión usada para decir que algo o alguien te deja confundido, impactado o comiéndote las uñas del nerviosismo. Vamos, como si un mezcalito se estuviera pasando de copas con tu equilibrio.
Cuando me dijo que nos habíamos ganado ese viaje a la playa, pues claro que se me movió el piso, casi me voy de espaldas.