Frase que se utiliza para referirse a cuando alguien se pierde en una conversación o situación sin salida fácil, como estar dando vueltas por un laberinto. Especialmente aplicable en reuniones familiares donde el vecino habla y habla pero no dice nada.
Ayer mi tía comenzó a contar su historia de viajes y se quedó echando callejón, ¡nadie entendió nada al final!