Se refiere a andar algo perdido o despistado, como alguien que no sabe bien qué está haciendo o hacia dónde va. Se usa también para describir esos momentos en los que uno anda medio atrasado y dando vueltas por todos lados.
Juanito anda a la capacha con tanto trabajo; ayer lo vi corriendo por el centro buscando su celular ¡y lo tenía en la mano!