Nombre cariñoso y con un toque de humor que le dan en el pueblo a esos canalones eternamente averiados que escupen agua cada vez que llueve, poniendo el salón como si fuera una piscina.
Mis padres han vuelto a despotricar porque las chorreras del abuelo han dejado la casa empapada otra vez. ¡Vamos a necesitar un bote!